miércoles, 19 de diciembre de 2012

Finis mundi

La NASA ha dicho que nanai. Que nos olvidemos, que esto no se va a acabar por un cataclismo, por una estrella perdida que acabe dándose de bruces contra nuestro queridísimo y mimado planeta o por un cambio en la polaridad, o por una fastuosa tormenta de rayos y centellas siderales. Mi gozo en un pozo. Lo suyo hubiera sido acabar esto como se empezó, con un "pum".  Pero bueno, aún tengo fe en la causa zombie, que, quieras que no, es más divertido, más emocionante, y siempre queda aquello de "sobrevivirán los más fuertes, los más inteligentes, los más altos, los más guapos, los de los ojos más azules... los que más se lo merezcan. Todo así como muy darwiniano y nazi a la vez. Sea como sea, por una causa o por otra, yo sería la segunda en morir, lo sé. Sería la segunda porque la primera sería mi amiga M, que al huir de una horda de zombis se enredaría con sus propios pies y se rompería el fémur, clavándoselo fatalmente en algún órgano vital. Ella es muy de esas cosas.
El caso es que, si petamos este viernes... ¡qué putada! ¿Cuántas cosas piensas tú que te quedaban por hacer en esta vida? Yo nunca he sido de ésas de "quiero hacer nosecuantitos antes de morir". No tengo una lista porque simplemente pensar en ello me da mareos y acabo llorando o poniendo a Jorge Javier Vázquez para que me lobotomice lentamente. Me pasa como cuando piensas que, en este momento, mientras estás leyendo esto, hay miles de millones de personas que están haciendo otras cosas: personas que están naciendo, que están muriendo, que están leyendo, comiendo, llorando, follando, pensando en las musarañas, mirando la hora, rompiendo con su pareja, besándose con un desconocido, paseando al perro, apagando el despertador, siendo acribillado a balazos, bailando, jugando a la play, cocinando, yendo al trabajo, corriendo en la cinta, saliendo al patio de la cárcel, volando a otro país, pintándose las uñas, fumándose un porro, viendo Bob Esponja, haciendo magdalenas, viendo una peli o tocando la guitarra... En serio. ¿No te produce un mareo horrible pensarlo? A mí sí. Y lo de la lista casi que más. Porque me pongo a pensarlo y me siento frívola, materialista, egoísta y malvada, bastante malvada. En mi lista no estarían ni plantar un árbol, ni escribir un libro ni, por supuesto, ser madre. Ni ver amanecer. Amaneceres ya he visto muchos, no tengo gran interés por madrugar el día que se acabe el mundo. A no ser que Jake Gyllenhaal (RyanGoslin-ChristianBale-EdwardNorton-JohnnyDepp-BradPitt-AxlRose) me diga que quiere ver el amanecer a mi lado. Entonces venga nene, lo que tú quieras. Pero ya. Sí, claro, mi familia y mis amigos y bla bla. Pero ¿qué mas dará ya todo cuando no haya nadie al volante? Ya no podré quererles a todos más de lo que les he querido en estos taitantos años, así que al pedo. Yo quiero estar en Florencia y morir abrazada al David, que el pobre tendrá frío, así, a lo grande. O hacer botellón de Don Perignon y Papadeltas en el césped de El Retiro. Morir por sobredosis de croquetas al cabrales y jamón del pornográficamente caro. Besar todo y a todos sin temor a morir de sarna o de herpes. Caminar tranquilamente por encima de los coches a lo Richard Ashcroft. Salir a la calle vestida de Alicia  y cantar a gritos Since I don't have you bajo la lluvia. Morir viviendo, de una vez por todas.






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