¿Os acordáis de esa canción de Ella baila sola así como guay que decía
si nada es tuyo y nada es mío, ¿cómo repartimos los amigos? Las petardillas de Marta y Marilia, sonrientes y encantadoras se sacaron de la manga un temita pegadizo, divertido y mega frívolo sobre el drama de las rupturas de pareja. Ays, hace doce años todo era más japi y todo nos reíamos un poco más de todo.
El caso es que el estribillo queda guay, pero la respuesta a las ocho veces que se hacen la misma preguntita se me hace obvia: los que rompen no pintan una mierda en el reparto de las cartas amiguetiles. Los amigos comunes se reparten ellos solitos basándose en cosas contadas a medias, situaciones que no han vivido y que entienden como pueden y quieren y la lastimica de la muerte negra del que cuente la versión de la tragedia en cuestión. Obvio también que el que deja siempre es el más malvado (exceptuando si es por unos cuernos) y el dejado es la Cenicienta, maltratada y llena de hollín tirada en un rincón y hablando a ratones costureros.

Al final todo también se convierte en una puja al mejor postor. Una especie de eBayFriend en el que uno gana a unos amigos y el otro a otros dependiendo de quien defienda mejor sus argumentos, quien haga más visitas lacrimógenas a casas ajenas y quien sea el primero en confirmar su asistencia a los eventos comunes. "¡Mierda! Qué rápido es en contestar a los mensajes últimamente, otras cañitas que me pierdo..."
Según estudios científicos de comportamiento social de los individuos humanos, uno de cada diez dentistas clasifica a los amigos comunes tras una ruptura en las siguientes categorías:
- Amigos amantes de las nuevas tecnologías: ya sea por Whatsapp o por Facebook, te muestran su apoyo incondicional, te ofrecen su casa para que vayas a llorar cuando quieras y todo el amor del mundo #losientomucholavidasigue. Lo bueno de éstos es que, como estas cositas salen gratis, están online frecuentemente y se preocupan bastante más por ti que si tuvieran que hacerlo por SMS.
- Amigos telefónicos: te llaman y te dicen "ya me he enterado, ¿qué os ha pasado?" con la voz de la abuelita moribunda de Heidi. Estos amigos son más valorados socialmente por puro protocolo afectivo. Pero, aunque se agradezca escuchar una voz humana, quizás sean los menos prácticos. Porque por teléfono no puedes hacer Crt+C - Crtl+V y pegar la tragedia griega como harías con los amantes de las nuevas tecnologías. Aquí se trata del comodín de la llamada y tienes que relatar una y otra vez la dichosa tragedia, de una manera concisa y resumida, defender tu postura y tantear con quién se va a ir el llamante, con mamá o con papá.
- Amigos que te sacan: son los que no te llaman desde su sofacito para decir "hola, aquí estoy para lo que quieras", sino que mueven el culo, tocan al timbre y te dicen "aquí te espero, quítate el pijama cagando leches". Son amigos a los que no les puedes decir que no. Hombre, poder puedes, pero te va a dar lo mismo, porque te van a arrastrar a un bar y te van a poner una copa en la mano sí o sí. Y se lo agradecerás a los diez minutos de haber entrado y haberte bebido tu primera lágrima. Puedes contarles lo que sea, que vienen preparados para ello, ¡no te cortes y abusa!
- Amigos que son más amigos tuyos que de él/ella pero que pasan de ti: ley de vida, herman@. La gente se cae "pla-pla-pla", como en una fila de piezas de dominó puestas en pie. Si eres el dejador o el que ha puesto los cuernos, tienes todas las papeletas de que tu puja no llegue al precio de reserva y te toque buscarte otra gente. Son también denominados como "más se perdió en Cuba". No regrets, que decia el tío
Robbie.
- Amigos de verdad: ¿que si existen? Haberlos haylos, como las meigas. Normalmente se tienen poquitos (de 2 a 3), pero en esta categoría, la calidad es inversamente proporcional a la cantidad. Este grupo no se basa (aunque debería) en la antigüedad de la amistad en cuestión o en la cercanía física, sino en un toma y daca de amor sin excusas, horarios, perezas o compromisos familiares de última hora.
Pero atiéndanme. ¡Que nadie se vaya a sentir ofendido, herido o vilipendiado por estas palabritas! Todos pertenecemos a según qué grupito dependiendo de la pareja de la que estemos tratando. Yo para unos pocos seré amiga de verdad y para la mayoría, amiga amante de las nuevas tecnologías (nunca telefónica, eso está clarinete). No por eso soy mala malísima, así son las relaciones y cuanto antes nos dejemos de sentir ofendidos por no ser "el mejor amigo de...", por aquello de "¿y por qué yo me he enterado el último?" o por esto de "qué fuerte que la Fulanita no se haya dignado a llamarme...", mejor para ti, para mí, para la Fulanita y para que el mundo gire un poco más bonito.
Haced lo que podáis melones, pero siempre con amor, sonrisitas y unicornios, que no cuesta tanto.
¡Feliz 2013!