martes, 18 de diciembre de 2012

Amores de guasa(p)

Guasa(p)
Hola. Sí. Soy de esa clase de seres patéticos que no saben vivir sin su Aifon. Sí. El mío se llama Peter, tiene 16 GB es soltero y residente en Madrid.
Suenan las campanitas y yo, que era la única de la clase que suspendía Educación Física, salto hacia Peter haciendo un cuádruple mortal y esquivando la esquina del sofá cual bala en Matrix. Empieza a latirme el corazón cuando veo su nombre en la pantalla y los dedos empiezan a temblar. Fuck yeah, se ha acordado de mí. Me quiere, me ama. ¿Parqué o tarima? ¿Haremos boda de cocktail? ¿Le gustará el nombre de María para la primera criatura? Ah no, que no me escribe a mí, que escribe al grupo en el que estamos él y yo... y nueve personajes más. Mierda. Me odia, pasa de mí, me ignora. Lógico, soy una stalker, una pesada, le estoy agobiando. Borro su conversación. Nunca jamás volveré a escribirle. Bueno, si lo hace él primero sí. Tampoco es plan de ser maleducada, hay que contestar si tienen el detalle de escribirte. Además, ya tengo una edad. Sé manejarlo. Lo juro. No volveré a "quedarme con él" hasta las tres de la mañana, ni pensaré en él con cada suspiro, ni daré grititos de hámster ni pondré cara de idiota cada vez que Peter vibre en el bolsillo.
    Una semana después, cuando mis campanitas llevan una semana sin sonar y estoy marcando el número de AppleCare para una revisión médica de urgencia... cuando había empezado otra vez a respirar a un ritmo de ser humano normal, cuando las ojeras habían pasado de morado nazareno a gris tormenta y había dejado de escuchar baladas de mierda a todas horas, permitiéndome el lujo de colar alguna tema japi japi de Mika... Cuando estoy a punto de superar el mayor mono de mi vida... van las malditas campanas y hacen tilín.
    Es un tira y afloja, es el cuento de nunca acabar o el de acabar mu chungo. Uno de cada doscientos cincuenta acabará bien y todos lo veremos en "El diario de Patricia". Nena, somos de letras, pero aún así no es difícil darte cuenta de lo que hay y de que eres, de que somos, las mejores recogemigajas de la capital del reino. Deberían darnos un fucking diploma.

O al menos un bocata, cocacola y una palmadita en la espalda como cuando donas sangre.




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